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EL DESAFÍO DE LOS DERECHOS HUMANOS FRENTE A INTELIGENCIA ARTIFICIAL

  por Diego Luciano Mazzella

Diego Luciano Mazzella es politólogo por la Universidad de Buenos Aires. Asesor en el Senado de la Nación Argentina, dirige el Consejo de Jóvenes Profesionales del Instituto Internacional de Derechos Humanos, capítulo Americano, y es miembro del Centro de Estudios para el Desarrollo Integral. Ha publicado diversos artículos sobre filosofía política, inclusión financiera e historia en general.

La relación entre los derechos humanos y el avance de las nuevas tecnologías de la información, así como el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), es un tema cada vez más importante que debe ser problematizado y analizado en todas sus implicancias. A medida que estas tecnologías avanzan, surgen desafíos importantes en relación a tenas como el derecho al trabajo o a la información fidedigna, teniendo incluso un impacto directo en el contexto de las democracias actuales.

Uno de los desafíos más importantes que enfrentamos es el uso de la inteligencia artificial para reemplazar trabajos que antes requerían años de estudio y preparación. A medida que la automatización y la inteligencia artificial se desarrollan, es posible que se produzca una disminución significativa de los empleos disponibles para los trabajadores, tanto en el ámbito del diseño, la publicidad o la academia (que ya está en marcha), como incluso en áreas críticas a nivel estatal como pueden ser la seguridad, la Defensa e incluso en la toma de decisiones a nivel público administrativo. Esto puede tener un impacto negativo en el “trabajo” entendido en su sentido más amplio, es decir, como aquella actividad que está concebida como un derecho exclusivamente humano y básico, incluso –como lo plantean algunas posturas filosóficas- como una actividad constitutiva de nuestra misma esencia humana.

Otro reto que se nos plantea es el uso de la inteligencia artificial para generar noticias falsas o "fake news", ya no sólo a nivel escrito (como estamos familiarizados), sino a nivel audiovisual, lo que genera un nivel extra de complejidad para su detección. Las noticias falsas son un problema cada vez mayor en todo el mundo, ya que pueden utilizarse para manipular a la opinión pública y socavar la confianza en los medios de comunicación y en los sistemas democráticos en general.

El derecho a la información fidedigna es esencial para la toma de decisiones informadas y la participación democrática, y el uso de la inteligencia artificial para generar noticias falsas puede socavar este derecho, provocando todo tipo de consecuencias. Hace unas semanas, circuló por internet una aparente fotografía del Papa Francisco vestido con una campera acolchada blanca, la cual automáticamente se volvió viral por el nivel de perfección técnica que demostraba el montaje, el cual había sido producto de un software de inteligencia artificial. Es decir, esta tecnología alcanza un nivel de desarrollo técnico tal que será muy difícil identificar qué contenido audiovisual es real y cual no. Podríamos imaginar qué pasaría si circula un video hecho con inteligencia artificial donde un prestigioso empresario, modelado artificialmente en su imagen, modismos y voz, aparece diciendo que su empresa está a punto de quebrar, generando inmediatamente la histeria de los mercados y la caída de bolsas por todo el mundo. Lo más anecdótico sería que quizás el video fue hecho por un adolescente aburrido de clase media-baja solamente usando su celular.

Sumado a estos nuevos escenarios, la inteligencia artificial también plantea desafíos en términos de privacidad y seguridad de los datos. A medida que la tecnología se desarrolla, se está recopilando y almacenando cada vez más información sobre los individuos, lo cual puede ser utilizado por los desarrolladores de estas aplicaciones para su comercialización con todo tipo de fines. Los derechos humanos, incluyendo el derecho a la privacidad, deberían protegerse a medida que se desarrollan estas tecnologías.

Otra arista de este asunto es el impacto de la IA en la toma de decisiones. A medida que esta tecnología se utiliza para tomar decisiones importantes en áreas como la atención médica, no es alocado pensar que podrán hacer su ingreso en áreas como la seguridad nacional y la justicia (si es que ya no lo está haciendo), posibilitando que se produzcan resultados injustos o sesgados. Es importante que si en un futuro se comiencen a tomar decisiones públicas mediante inteligencia artificial, sean auditadas para asegurar que sean transparentes y justas, y que se protejan los derechos humanos de las personas afectadas por estas decisiones.

En el contexto de las democracias actuales, es importante que los gobiernos, las empresas y la sociedad en general se comprometan a utilizar estas tecnologías de manera ética y responsable, y que se protejan los derechos humanos fundamentales en el proceso.

En definitiva, es importante no esquivar el debate sobre estos nuevos y posibles desafíos para garantizar que los avances tecnológicos no terminen logrando efectos contraproducentes fuera de control. Para esto deben involucrarse actores de la sociedad civil, académicos, especialistas informáticos y gobiernos, y deben hacerlo antes de lamentar algún episodio trágico producido por un desarrollo tecnológico que evoluciona mucho más rápido que nuestra comprensión cabal sobre su potencial.

09/05/2023

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