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Renta Universal

En la columna radial sobre derechos humanos, se desarrolló los desafíos y oportunidades de la renta universal a nivel nacional y regional.

Falta de empleo en el mundo

Cada vez es más notoria la falta de empleo en el mundo. Empresas como Whatsapp mueven miles de millones de dólares con solo 54 empleados. Se estima que en 20 años, el 40% de los empleos actuales van a haber sido sustituidos por máquinas.

El capitalismo actual no garantiza un empleo para todas las personas, e incluso cuando lo hace, las condiciones en que se trabaja muchas veces están lejos de ser las ideales y de lograr cubrir las necesidades básicas para una vida digna. 

Las políticas de ajuste laborales constantes producen cada vez más trabajadores pobres. Estas consecuencias no son solamente económicas. Según la OMS los trastornos de ansiedad y depresión son la principal causa de enfermedad en el llamado “mundo desarrollado” o “primer mundo”.

 

ICUI 

¿De qué serviría y en qué consiste la política del Ingreso Ciudadano Universal e Incondicional (ICUI)? La propuesta tiene dos ejes:

El primero implica el establecimiento de una política estatal que reconozca el nuevo derecho humano de toda persona habitante del país a recibir una transferencia económica mensual por parte del Estado, suficiente para garantizar ingresos tales que, en un principio, la coloquen en un status por encima del umbral de la pobreza.

Con el fortalecimiento del plan, se alcanzarían los montos necesarios para el ejercicio de la soberanía política, con independencia de los ingresos, condición laboral, edad, sin importar con quién conviva y sin la exigencia de cumplir ninguna contraprestación (previa y posterior); no está mediada ni se subordina a ninguna condición o circunstancia individual, familiar, social o ambiental. El único requisito es ser persona humana (no jurídica ni fiscal).

El segundo punto central del Ingreso Ciudadano se relaciona con los cambios estructurales en el sistema impositivo y productivo que deben realizarse tanto para financiar la propuesta como para recapturar el ingreso que se otorgue a las personas que, por sus propios ingresos, no necesitan recibir el ICUI.

La universalidad de la propuesta implica que el ingreso lo reciban tanto personas pobres como ricas, como método para no dejar a nadie excluido a través de condicionalidades o requisitos que son característicos de las políticas focalizadas.

 

Ventajas de la incondicionalidad

La incondicionalidad de este ingreso conlleva muchas ventajas:

Por un lado, evita que las personas que reciban este ingreso queden atrapadas en el circuito que generan los subsidios actuales. La gente muchas veces no busca trabajo porque implicaría perder el subsidio que recibe actualmente. Además, libera de la estigmatización social a las personas que perciben la ayuda.

Supone también una base para que las personas tengamos más libertad y menos miedo de elegir cómo queremos que sean nuestras vidas. Con un ingreso fijo mensual, seríamos capaces de elegir trabajos con sueldos un poco mejores o de ámbitos laborales que realmente elegimos, sin el miedo de no poder llegar a fin de mes. Para tener el verdadero derecho a trabajar con dignidad hace falta poder elegir.

Las personas que se dedican a tareas de cuidado, que trabajan en sus casas muchas veces sin recibir dinero a cambio (principalmente mujeres), tendrán la posibilidad de liberarse de la dependencia material o monetaria de sus parejas. Además, las personas dependientes que requieren asistencia, tendrán recursos para pensar su vida con mayor libertad.

 

“Así nadie trabajaría”

Muchos dicen que con este ingreso, la gente dejaría de trabajar. Diferentes encuestas y experimentos internacionales indican que con una renta básica eso no sucedería. Diversas encuestas en Europa indican que solo el 4% de las personas dijo que dejaría su trabajo. La tendencia de los seres humanos es a tratar de sentirnos útiles. La renta básica podría ser un impulso para realizar justamente los trabajos que realmente interesen y generen proyectos de vida del gusto de cada persona, lo que a su vez nos permitiría ser mejores y más eficientes.

 

¿Cómo se pagaría?

Mediante impuestos. El sistema fiscal es el principal mecanismo que hace que la desigualdad aumente o disminuya. Con un sistema fiscal progresivo, el porcentaje de impuestos que se debe pagar crece a medida que se incrementa la riqueza. Una renta básica financiada de esta manera permite una redistribución real de la renta de los más ricos al resto de la población. Recordemos que a nivel mundial, el 1% más rico del planeta tiene más plata que el otro 99%.

Los ricos, como ciudadanos, también cobrarían la renta básica, pero para que pueda ser financiada, pagan más de lo que reciben.

Los niveles de pobreza, indigencia y desigualdad de nuestro país se encuentran estrechamente relacionados con un sistema impositivo sumamente regresivo. Las soluciones estructurales a estas cuestiones implican claramente reestructurar la distribución de cargas y aportes de los integrantes de la sociedad en el marco impositivo.

 

Sistema tributario regresivo

Respecto a la regresividad del sistema tributario argentino, es notable su inequidad. La recaudación proviene mayoritariamente de los impuestos al consumo. El 10% más pobre de la población participa más en el pago de impuestos que en el reparto del ingreso.

El carácter regresivo del sistema impositivo se debe principalmente a tres problemas en su configuración:

Por un lado, está sustentado en impuestos indirectos que no se ajustan progresivamente a la capacidad de pago de las y los contribuyentes. Básicamente, los impuestos indirectos los pagan todas las personas sin importar sus ingresos, mientras que los directos se ajustan a sus ganancias.

Un segundo problema es que el impuesto a las ganancias no es suficientemente progresivo. Están mal ajustadas las categorías, y los sectores de menos ingresos pagan de más, y los de mayores ingresos, de menos.

Por último, el gasto tributario es muy elevado y se caracteriza por muchísimas exenciones o privilegios fiscales a sectores de altos ingresos.

Todas las personas son contribuyentes impositivos al sistema de redistribución social de ingresos públicos, en forma proporcional al conjunto de sus ingresos. En este sentido, el sistema es una suerte de continuum solidario de percepciones y contribuciones impositivas, con un piso básico, que es la asignación monetaria del ICUI.

 

INDEC

Con relación a la pobreza en nuestro país, el informe del INDEC sobre la “Incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos” informa en los resultados del segundo semestre de 2020 que la pobreza alcanzó el 31,6% de los hogares y el 42% de las personas. La indigencia llegó al 10,5% de las personas. Más de la mitad (casi 58%) de las personas de 0 a 14 años son pobres.

 

Proyecto en Argentina

Algo a tener en cuenta sobre nuestro país es que la lógica de inclusión por el empleo supone un problema estructural para pensar en otra política social. En primer lugar, teniendo en cuenta las limitaciones estructurales de la economía argentina para crear los empleos de calidad necesarios, se vuelve una fantasía de realización altamente improbable al menos en el corto y mediano plazo.

Por otra parte, carga sobre la persona los problemas de empleabilidad. La referencia a una supuesta falta de “cultura del trabajo” expresa una visión muy sesgada y falaz del problema.

En tercer lugar, genera un problema en la calidad de las respuestas porque abandona toda pretensión de universalidad en la prestación para aceptar diferencias en función de las categorías ocupacionales.

Esas diferencias generan una mercantilización que relaciona derechos sociales a la participación en el mercado.

Hoy en día hay dos propuestas de instalar algo similar al ingreso universal en el país. Claudio Lozano, director del Banco Nación, y Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social, tienen propuestas diferentes, pero que apuntan básicamente a lo mismo.

 

Propuesta Lozano

Por un lado, Claudio Lozano envió, junto a dirigentes de su partido, una propuesta pública al presidente donde lo insta a mantener la Asignación Universal por Hijo (AUH) y crear un Ingreso Básico Universal, cuyo valor será aquel que establezca la línea de indigencia calculada por el INDEC para todas las personas adultas entre 18 y 65 años que se encuentren en situación de informalidad y desempleo (es decir que no sería tan universal), incluyendo también a aquellos monotributistas que tienen ingresos inferiores al salario mínimo. El valor sería de unos 8.500 pesos mensuales, reemplazaría al IFE y abarcaría a 9 millones de personas.

Además, esta medida vendría acompañada de un salario de empleo y formación, que tendría el valor del salario mínimo, vital y móvil, que absorbería a los programas Potenciar Trabajo y Progresar y que estaría asociado a la creación de 4 millones de puestos de trabajo en una red de empleo garantizada por el Estado.

En su cuenta de Twitter, Lozano aclaró que el Presidente de la Nación recibió el proyecto de manera muy positiva y para que se pueda llevar a cabo se necesita una inversión del 2.9% del PBI por lo que Lozano aseguró que es algo absolutamente razonable y financiable.

Este llamado Ingreso Básico Universal sería distinto a lo que vengo planteando, pero es un comienzo. En los lugares donde se implementó, muchas veces se hizo de manera progresiva.

Tiene dos objetivos claros:

Mejorar el poder adquisitivo de los ciudadanos con el monto que van a recibir de manera fija.

Incentivar el consumo interno. Este ingreso tendría un gran efecto multiplicador para la actividad económica interna.

 

Propuesta Arroyo

Por otro lado, Daniel Arroyo propone algo similar, pero con contraprestaciones. Hoy en día hay una serie de medidas, como el programa Potenciar Trabajo y la tarjeta Alimentar, que están sosteniendo la situación económica; son soluciones temporales a un problema que se va a mantener. Este es un buen momento para tomar medidas estructurales y hacer grandes cambios en ese sentido.

 

América Latina

Este es un tema que hace tiempo se viene discutiendo en América Latina: en Chile, por ejemplo, el 30 de enero de 2020, la Cámara de Diputados recibió el trámite de una iniciativa parlamentaria para reformar la Constitución e incluir el Ingreso Universal como un derecho para toda la ciudadanía.

En mayo de este año, se insistió con la reforma constitucional para crear una Renta Básica Universal de emergencia a raíz de la pandemia a través de dos proyectos  y todavía se sigue impulsando la inclusión de la propuesta del ICUI en la nueva Constitución chilena.

En 2004, en Brasil se aprobó una ley que instituyó la renta básica de ciudadanía como derecho de todos los brasileños residentes y de los extranjeros que hayan residido por lo menos cinco años en el país, a recibir, anualmente, un beneficio monetario. Igualmente, su implementación en los hechos quedó suspendida.

Por último, el caso más reciente, en Colombia, en marzo de este año, se radicó en el Senado un nuevo proyecto de Ley sobre Renta Básica Permanente. En junio, la alcaldesa de Bogotá, anunció que implementará un ambicioso programa de Renta Básica para casi un millón de familias. Las transferencias monetarias se ampliarán a 350.000 hogares, llegando a más de 950.000 personas. La aplicación sería progresiva (no de carácter universal en la primera etapa) pero sí sería incondicional, permanente y suficiente para no ser pobre.

Para ir cerrando quería agregar que este es el gran debate nacional pendiente que debe ser abordado en toda su envergadura. El Ingreso Universal es una política para todos los habitantes que exige redistribución de la riqueza y reestructuración del sistema impositivo. No podemos permitir estos niveles de pobreza y desigualdad: este ingreso es parte necesaria de la solución.

Un nuevo Estado de Bienestar debe poner el acento en la garantía de acceso igualitario, incondicional, desmercantilizado y de calidad a la protección social.

La renta básica, en definitiva, es una herramienta que permitiría a todas las personas tener un mínimo de libertad para poder aportar a la sociedad como cada uno mejor sepa hacerlo, viviendo una vida más tranquila, más feliz y alejada de las inseguridades económicas que nos ahogan día tras día.

 

Link al audio de la columna:

https://open.spotify.com/episode/7gXsGWularl61iQhCx5Od4?si=1a27cfcea2614e03

 

 

por IIDH

26/07/2021

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