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DERECHOS HUMANOS, BIOÉTICA Y HOLOCAUSTO

Se llevó a cabo una conferencia sobre la bioética, el holocausto y los Derechos Humanos en la Facultad de Derechos de la Universidad Nacional de La Plata en la que participó Daniel Herrendorf, Eduardo Tinant y Daniel Rafecas.

Por: Alberto Martínez
 
Miércoles 16 de octubre de 2019. Se celebró en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Nacional de La Plata una conferencia sobre el Holocausto. En esta pudimos observar distintos enfoques de los que fue un hecho de trascendencia mundial que tuvo una gran repercusión en la historia del mundo. 
 
En el evento se tocaron diversas perspectivas que señalaré a continuación:
 
El Holocausto fue un episodio mundial terrible, pero a la par, un suceso fascinante para su estudio. La dimensión que adquirió fue de tal magnitud que no es equiparable a casi ningún otro acontecimiento mundial, por haber sido capaz de afectar a tantas personas y provocar una ruptura esencial en el mundo tal como se concebía. 
 
Cabe concluir que el Holocausto mostró distintas vertientes: los campos de exterminio, cuya principal función fue el asesinato masivo y sistemático de judíos; otra vertiente fue la confiscación de todos los bienes de las víctimas, incluyendo la propia ropa; también resultaron relevantes los adelantos descomunales en la ingeniería química, fueron avances importantes pero su uso fue empleado para causar el máximo sufrimiento posible a sus víctimas.
 
Pero una vertiente de la que poco se habla es la de los miles y miles de personas que perpetraron el genocidio que afectó a individuos de casi todas las nacionalidades, cosa que nos lleva a concluir que si el epicentro era Berlín -el puesto central de mando, donde se daban todas las órdenes, con Hitler al frente de ello-, se habla poco de los país "cómplices", como Holanda y Francia, entre otros. La política nazi consiguió que un gran número de personas se convirtieran en perpetradores de una de las matanzas más importante del mundo. ¿Qué fue lo que sucedió para que cientos de miles de personas adquirieran la condición de genocidas?
 
Ello se produjo, entre otros motivos, por los discursos de los líderes, que tienen una fuerza y una potencia enormes  dentro de la población. Discursos de distinto tipo: 
 
1. Políticos: en términos bélicos, contemplando a otras razas como el enemigo.
2. Científicos: bajo la premisa de que ciertos grupos étnicos no tienen cabida en este mundo. 
3. Jurídicos: previsión de amparo legal en las decisiones y en las conductas subsiguientes. 
4. Criminológicos: con el argumento de que, por ejemplo, "son de esa raza (judíos) y por lo tanto cometerán delitos", "los judíos son delincuentes por naturaleza".
 
Toda esta clase de discursos gozaban de prestigio por razón de la persona que los pronunciaba y de los ámbitos de donde provenían. Y más aún, por la facilidad de difusión de los mismos a través de la radio, la televisión, etc. Y todo ello controlado, además, por los altos mandos del nazismo.  Por lo tanto, hay que estar muy alerta ante los discursos políticos, científicos, etc., para evitar nuevos genocidios como se dieron y es obligación de todos estar atentos a ellos para evitarlos. 
 
Cuando se cometen genocidios, coexisten dos objetivos principales:
 
1. El exterminio físico de un grupo humano, con la intención de borrarlo de la historia.
 
2. Lograr la impunidad de los responsables. 
 
De este modo, se pretende cometer el crimen de lesa humanidad y salir impunes de tal hecho.
 
Por otro lado, es preciso poner de relieve el hecho de que el nazismo utilizó la ciencia y la tecnología al servicio del genocidio planificado y perpetrado. Se llevaron a cabo distintos tipos de experimentos, como transplantes de órganos sin anestesia, congelación humana, experimentos sobre la herencia genética, y muchos otros. Gran cantidad de ellos, para intentar demostrar que la raza alemana (aria) era superior a la judía.
 
Los experimentos provocaron un enorme sufrimiento a sus víctimas. Judíos, gitanos y otros colectivos humanos murieron a manos de los genocidas, por considerar estos que debían desaparecer del mundo. ¿Es posible atisbar el mecanismo interno que llevó a tantas personas a cometer tales barbaridades tan execrables? El psicólogo neoyorquino Stanley Milgram (1933-1984) investigó esas conductas y concluyó que las personas ejecutoras, al percibir el gran dolor que sufrían las víctimas, confirmaban que estaban haciendo lo correcto; muy pocos de esos torturadores se negaron a continuar desempeñando tan trágicas matanzas. De esta forma, el nazismo consiguió que un número tan elevado de personas perpetraran tantas torturas, dolor y muerte a cientos de miles de personas. La ética en el nazismo ni existió, fue su negación más absoluta. 
 
Negar que existió el Holocausto es un error, es volver a repetirlo. Con todo lo que sucedió surgieron las primeras normas jurídicas de carácter internacional, fundadas en la ética que pretendía que no se volvieran a producir en la historia futura episodios de semejante crueldad y trascendencia. 
 
Entre muchas de las estupideces que ha dejado el nazismo de marca, uno notable ha sido el ocurrido en California, con la fertilización asistida para la pureza de la raza blanca, promovida a día de hoy por otros líderes mundiales como Donald Trump. Eso es equiparable a que el 30% de los europeos deposita su fe en el nazismo, como en Austria, Polonia, Hungría, entre otros países. Esto se refleja en la representación política de sectores próximos a los planteamientos del nazismo (neonazismo) que de nuevo tienen muchos electores en el Parlamento Europeo. Con todo ello, pese a que podamos afirmar que la Segunda Guerra Mundial fue vencida por el mundo libre, la guerra cultural la ganó ampliamente el nazismo. 
 
Debemos aprender de los errores cometidos e intentar evitar que se vuelvan a cometer; aprender, sobre todo, de los nuestros, empezando por rechazar los roles de racismo, de odio, de discriminación; empezar por educar desde todos los niveles. 
 
Sin duda, mirar hacia otro lado ante la historia es negar lo evidente y volver a repetir los mismos errores. 
 

por IIDH

21/10/2019

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